Con el tanque vacío, relatos del Gasolinazo
SOCIEDAD

Con el tanque vacío, relatos del Gasolinazo

Por Alma Vigil
Fotos Víctor Hugo Valdivia

El gobierno federal anunció el segundo gasolinazo que se aplicará este mes, ¿qué pasará en Monterrey luego de la marcha el 5 de enero que terminó de forma violenta?

Lo que debió ser una noticia sobre el despertar del movimiento político de Monterrey y de un descontento social en el estado, se desvirtuó por completo. Por primera vez la apatía regiomontana se quedó en casa y más de 10 mil personas salieron a protestar para la marcha nacional contra el gasolinazo. Sin embargo, lo que trascendió a nivel mundial fueron los daños que le propiciaron al Palacio de Gobierno.
Testigos apuntan que los responsables de acabar con la paz en la manifestación del 5 de enero fueron grupos infiltrados en complicidad con el gobierno. Desde ese día hay diversos detenidos: unos inocentes y otros chivos expiatorios. Pero los verdaderos culpables observan los hechos en libertad.


Esther Gallegos, diseñadora

Esther no sabe si volverá a ir a otra protesta. Ese día acudió para alzar la voz e involucrarse más en los problemas de su país y su estado. Ella y su hermano caminaron solos desde La Purísima hasta llegar a la Macroplaza. Permanecieron alejados en la Explanada de los Héroes.
Para entonces ya habían destruido los vitrales que datan de 1906. Pero donde ella estaba, la protesta ocurría en paz. Gritaban: “Ese no es el pueblo. Son los acarreados”, pues a lo lejos se veía un tumulto de gente en la entrada del Palacio haciendo destrozos.
Cuando Esther y su hermano intentaron acercarse, un mar de gente corrió en dirección contraria. Asustados, corrieron con ellos. El posible atropello a causa de la estampida humana era uno de sus miedos. Las sirenas y los gritos de la multitud se veían de pronto opacados por el estruendo de cuetes. El pánico creció. Esther cuenta que todo eso lo presenció en 20 minutos, y rápido emprendieron la huida.
“Yo no iba para eso. Se veía que el gobierno le pagó a los acarreados para asustar a la banda. Y pues hicieron su trabajo. Me fui muy asustada de ahí. Me dio tristeza, decepción e impotencia al ver la inflexibilidad del gobierno”, dijo Esther.


Jorge Espinosa, integrante de la Asamblea Estudiantil de la UANL

Un compañero y yo llegamos temprano al Palacio para pedir que nos agregaran a la lista para dar un mensaje como estudiantes de la Asamblea Estudiantil. Pero Gilberto Lozano nos dijo que no. Él, Fufito y otros de la asociación de Ciudadanos Empoderados traían el sonido y convocaron un contingente de la marcha.
Esa fue la primera sensación de que el evento estaba raro. No solo a los colectivos tenían que dejar hablar, sino además a las personas que no estaban organizadas y acudieron a la marcha. La mayoría de la gente iba para protestar por el gasolinazo. Por eso los empezaron a abuchear e insultar. Los de la asociación de Cuidadanos Empoderados traían un discurso antibronco y contra Peña Nieto.
Ellos contribuyeron a que la marcha terminara así. No tenían un discurso natural. Estuvo muy fabricado. Luego de haber recibido varios cuetes y basura, cortaron el audio, se bajaron del templete y se fueron. Al mismo momento, llegaron personas a desinflar la manifestación y todo se salió de control.
Gilberto Lozano dijo: ¡Vamos a marchar a Constitución! Pero nadie lo peló. La gente estaba indignada mas nadie sabía qué hacer. Acordamos entre los colectivos que salimos del Mercado Juárez -Únete Pueblo y Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos de Nuevo León- aplicar la retirada. Algunos de la Asamblea nos quedamos observando de lejos lo que ocurría. Se llamó a la calma y muchos nos sentamos en el piso. Había una clara distancia entre quienes nos manifestamos pacíficamente  y quienes dañaron el patrimonio. Sí había manera de que la policía los detuviera; pero no hicieron nada en mucho tiempo.



Rocío Montalvo, vocera del colectivo Únete Pueblo

Desde mediodía, Rocío y los demás integrantes de Únete Pueblo, sin saber la magnitud de lo que ocurriría, se prepararon para cualquier peligro. En redes sociales los amenazaron con reventar el contingente que organizaron para protestar por el aumento del 50 por ciento en el transporte urbano anunciado por el gobierno estatal días antes y unirse a la marcha nacional.
La cita fue en el Mercado Juárez, ahí vieron el hartazgo masivo ante el alza de los precios y tanta corrupción. Durante el recorrido hacia la Macroplaza detectaron infiltrados. Sus caras tapadas y sus latentes intentos por vandalizar los delataron. Los entregaron a las autoridades cercanas, sin embargo, la policía no actuó. Cuando llegaron a la Explanada ya estaba la efervescencia masiva.  
“Al momento de detectar algún disturbio, tenemos ciertas medidas de seguridad, pero Gilberto Lozano no las quiso acatar y se aferró. Nosotros optamos por retirarnos antes de los actos violentos”, comentó Rocío. Únete Pueblo emitió un comunicado a las 18:40 horas cuando se retiraron. Alrededor de las 19 horas la manifestación se salió de control.
Más tarde Únete Pueblo fue señalado como el grupo culpable de la violencia; pero, gracias a videos y fotos que compartió mucha gente, la libraron.
“En los videos vimos taxis descargando chavos con bats y hasta blocks y los taxistas dándoles órdenes. En el trayecto no pudieron reventar la marcha porque íbamos muy organizados”.
En la investigación se supo que los taxis pertenecen a una empresa de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), y varios domicilios que quedaron de evidencia son de habitantes del municipio de Escobedo.
En medio del caos quedaron dos grupos: los infiltrados y los que se dejaron llevar por la adrenalina, como el skater que con su patineta destruyó los vitrales históricos. Por otro lado, están los detenidos por llamar a la paz e inocentes. Unos ya están libres; otros no han tenido esa suerte.


Nancy Domínguez, mamá de Armando

Mi hijo venía saliendo de la estación Cuauhtémoc del Metro con un amigo. Iban a un lugar del centro, pero para llegar tenían que pasar por la Macroplaza. De pronto vieron una estampida de gente y policías que se fueron directo contra ellos. Les gritaban a los policías que ellos no habían hecho nada, que solo pasaban por ahí. Pero no los escucharon. Los inmovilizaron con “sinchos” en las muñecas y los golpearon.
A Armando le abrieron la cabeza y a su amigo lo patearon en un ojo. Desde ese día los tienen presos. Armando me habla todos los días desde el penal de Cadereyta. Está enojado porque no es culpable. Si lo fuera, aceptaría el castigo. También dice que está aburrido. Lleva casi un mes encerrado.
Estoy triste pero tranquila, solo me queda esperar a que sean las audiencias, y seguir trabajando para que a mi hijo no le falte nada.

Armando tiene 20 años. Recién se graduó de gastronomía y trabaja de cocinero en un restaurante. No le interesan las protestas. Ni siquiera supo de la marcha nacional contra el gasolinazo hasta ese día que lo arrestaron.

*Sus nombres fueron cambiados para no entorpecer su caso legal.

 

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febrero 8, 2017

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