Narcocorridos en la guardarraya: el concierto prohibido
SOCIEDAD

Narcocorridos en la guardarraya: el concierto prohibido

Los ciudadanos de Piedras Negras no pueden escuchar narcocorridos luego de la prohibición del gobernador Rubén Moreira; pero siempre hay una manera

Por Enrique Parra

Piedras Negras – Eagle Pass.- “Y pa’ mi gente soy el cholo // y mi apodo está de más”,- canta Gerardo Ortiz y voltea el micrófono a la multitud. “Somos de la gente // del señor Guzmán”- dispareja, la voz tumultuosa responde. No se pierde en el calmo río Bravo. Trasciende países.

Gerardo Ortíz no viste con pistola a la cintura, camisa de flores ni llega en helicóptero como en el video de El cholo. Sí trae su sombrero negro 100x arriba del escenario Shelby Park de Eagle Pass. No había recinto cerrado para albergar a la multitud que pretendía convocar, aún sin un peso (o un quarter) invertido en prensa.

La familia Gómez se compone de ocho mujeres de tres generaciones que viajaron apretadas en un auto compacto que estacionaron en el terregal a cinco metros del río Bravo. Centenas llenaban ya medio kilómetro de la orilla del río. Los ciudadanos en Piedras Negras tienen un mes sin poder escuchar, al menos de manera legal en conciertos, bares o la radio, canciones alteradas sobre drogas y la vida de la mafia.

Apenas llega Ortíz y antes de subir al escenario, en el botadero de la Border Patrol, él y su banda con instrumentos saludan al lado mexicano y canta a capela. El público responde con sus luces de teléfonos.

Algunos nigropetenses traen cerveza y clamatos y disfrutan un concierto prohibido. Un joven con cachucha Ed Hardy, aislado, con su mano derecha jala su presilla de los jeans y mueve el hombro izquierdo como un espasmo involuntario.

Esta prohibición de la difusión de narcocorridos fue por decreto del gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, el 9 de marzo.

“Enaltecen a los delincuentes, los vuelven héroes. Debemos parar esto. No permitiré más apología del crimen”- sentenció el gobernador.

Quince días antes, dos niños de 8 y 12 años de edad fallecieron por balazos que les propinaron su hermano y primo, también menores de 14 años en Sabinas y Viesca. Moreira reveló que el violento suceso fue el detonante del veto narcomusical. Metió su propuesta a revisión al Congreso pero en siete días optó por hacerlo por decreto.

A esa edad, a los 13 años, inició su carrera Ortíz en el 2003. Cantó La del pelito chino en la final del reality Código Fama de Televisa, donde empezó tímido con las canciones rancheras.

En 2011, ya con barba y letras sobre líderes de cárteles de la droga, sufrió dos atentados a balazos en Sinaloa. Familiares y músicos de su banda fallecieron.

“De Culiacán y mi gente // siempre he tenido el respaldo”. Es la mitad de su concierto. Agentes de la Policía de Texas y de la Patrulla Fronteriza, incluso en cuatrimotos, rondan el lado gringo del río, y en México, aunque quizá hay más gente, no hay policías. “Y lo prometido es deuda, viejón // ahí está su corrido”- reza la letra de Dámaso.

Una semana antes del concierto, Fernando Purón Johnston, alcalde de Piedras Negras respondió a la prensa: “Les voy a repartir algodones para que se tapen los oídos. Si allá les dejan entrar armados al HEB y a la Pizza Hut, allá ellos”.

En Texas, el año entró con una nueva ley que permite a los 90 mil ciudadanos que tienen permiso de portar armas a hacerlo de manera visible en las calles.

El sheriff reelecto, Tom Schmerber, reparte de manera gratuita candados para las pistolas. Es su forma de prevención de accidentes.

Y la cantidad fue similar, casi tres mil los que escuchan en México a Ortíz, y gratis, sin pagar los 60 dólares (mil pesos) que valían los boletos baratos sin silla.

“Que chingue su madre Purón”, “Lástima que estás del otro lado del charco, papito”- gritaba escalonada la audiencia.

“Fuiste mía, fuiste mía”- fue otro vitoreo. Nombre de un tema cuyo video de 26 millones de vistas fue censurado en YouTube. En el videoclip Ortíz mata a un hombre de un disparo en el rostro y mete en la cajuela y quema viva a una mujer. Él y el resto de los participantes del video donde aparecen patrullas oficiales de Zapopan, Jalisco, fueron citados a declarar ante la Fiscalía de ese estado.

La audiencia fue latina. Muchos cruzaron a pie por cuatro pesos y se ahorraron el estacionamiento de cinco dólares. De esta lado del río, los asistentes sí tienen asiento y algunos se entretienen tirando piedras al cauce. Del lado de Eagle Pass, no.

“¿Y tú crees que si quitan las canciones de amor, se va a acabar el amor?”, me dice una de las Gómez.

Gerardo Ortíz cantó casi tres horas. Al subirse a su camioneta, bajó el pesado vidrio y se despidió de los mexicanos con la luz de su celular y la gente a la medianoche volvió a estallar en gritos. Ya no hay camión. Por decenas regresan a sus lejanas colonias a pie.

“Quién se anima // dijo mi compadre.. // a los negocios donde hay buena lana”- van tarareando los nigropetenses al sereno, “y arriba Badiraguato”.

 

 

 

 

 

 

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agosto 7, 2017

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