Los burreros: sobrevivientes del crimen en la Indepe de Monterrey
SOCIEDAD

Los burreros: sobrevivientes del crimen en la Indepe de Monterrey

Por tradición, las personas que se dedicaban a enviar droga en pequeñas cantidades a los clientes eran conocidos como burreros. Ahora los burreros son de los pocos que se dedican a subir alimentos a las casas de las callejuelas empinadas de la colonia Independencia.

Por: Enrique Parra

Fotos: Víctor Hugo Valdivia

No cargan costales con mariguana y cruzan así el río Grande; tampoco transitan con cocaína en sus estómagos. Los burreros son tradición inmortal.

Aún hay luz de día en la colonia Independencia de Monterrey. La «indepehuepa» le dicen por su alta influencia de música vallenata colombiana que llegó desde los años 60.

Hay caguamas en las banquetas de mecedoras y cucharas con mezcla en el piso.

El sol tiene intención de caer y en el cerro aún hay decenas de hombres y mujeres trabajadores que anegan los estrechos callejones y andenes empinados de este sitio emblemático. Animales también laboran en este ambiente semirural en la gran urbe.

La indepe se ubica a cien metros de la sede de gobierno de la ciudad capital de Nuevo León. Misma que, estadísticamente, es la más insegura de la metrópoli de nueve municipios. La guerra de los gánsteres de la droga regó sangre y terror.

“No se castigue, consiéntase. Llévelos calientitos y con harto chile.”

Es zona América Dos. Apenas metro y medio de terracería de paso entre casas. Por supuesto, no entran triciclos. Ricardo Servando carga dos tinas. Unos 50 kilogramos en total. Trae de un lado el chile, la mayonesa, el queso, la sal, la crema y los palitos; del otro lado, 20 elotes que son la mitad de su carga diaria, y una trompetilla.

Hoy es elotero porque está el clima medio fresco; pero se dedica también al transporte en burros.

Ricardo no claudicó en sus ventas ni traslados durante la dura crisis de crimen entre 2007 y 2012. Es un hombre conocido y al escuchar estruendos de balas, situación que llegó a tornarse diaria, solía encontrar resguardo en la vivienda más cercana.

Entre las profesiones de la colonia Independencia se encuentra el elotero de a pie.

El burro Canelo, de la mano del viejo ensombrerado Pax, sube apenas a la colonia que en unos pasos más se volverá transitable sólo para osados como él. Unos cuarenta burros habitan en la colonia Independencia y aledañas en la Loma larga.

En el portal de su tienda de abarrotes enrejada, dos mujeres en mecedora nos platican que la violencia se ha calmado, que de hecho esas mecedoras estuvieron empolvándose encerradas por ese lustro trágico. Taparse los oídos no funcionaba de nada; solo estar pecho tierra, comentan.

Y sobre los oficios de alto riesgo, platican que además del elotero están los pajareros con jaulas a la espalda, acompañados por el canto de los cenzontles; el hombre que vende pescados empanizados con una tina en la cabeza y los cumbiamberos de puerta en puerta con acordeón y guacharaca quienes en ratitos bajan al centro de la ciudad.

Alto riesgo porque recorren sitios de apariencia familiar y que escondieron, al menos en el pasado, casas de seguridad; encapuchados con rifles Ar15 podrían acechar al doblar la esquina y porque la luz de día no es certeza de nada.

Don Pax es burrero de segunda generación. El Canelo, de 20 años de edad, carga un pesado costal sobre su lomo y víveres en su arnés de acero.

Aunque el temor disimulado se agudiza sobre la calle Jalisco y Lago de Pátzcuaro, se ubica el Centro Cívico Independencia. Un sitio donde se enseñan oficios y se pretende un rescate de la juventud en esa zona desde 2010. Y a la derecha, cuatro cruces marcan la masacre del día 13 de septiembre del 2012. Murieron cuatro taxistas en su base Ecotanques y un estilista a quien alcanzó una bala perdida mientras estaba dentro de su casa de madera en la otra esquina.

Temerario entre las cruces, aún se sienta el único sobreviviente de la matanza, la última balacera de varios muertos, en la Independencia. El hombre platica cómo se escurrió de su taxi y corrió hacia la secundaria Número 2, entre el zumbido de las ráfagas de fuego, a buscar resguardo. Afirma que no vieron a los atacantes, solo sintieron que de subida en un vehículo hicieron alto en un bordo y bajaron varios a disparar sin motivo alguno. Cuatro meses de pánico después, volvió al oficio que sabe hacer: taxista al margen de la ley para zonas donde no entra el resto. Aún hay huecos de los proyectiles en la pared.

La masacre en septiembre 2013 dejó a cuatro muertos y solo un taxista sobreviviente, con el que platicamos.

Desde una vieja consola, el eco de un paseíto colombiano que está al tope de decibeles se fusiona con el rebuznar del Canelo, El Pastor y El Cieneguilla que por ahí andan en sus pesadas encomiendas. El Lucas recarga energías comiendo hierbas en medio de la basura en una especie de cañón entre viviendas de barrancos. Simulan favelas de Brasil o Venezuela de laberintos sin fin, aunque de pronto con viviendas de fina hechura.

Apenas este 11 de marzo en las calles Porfirio Díaz y Antiguo camino a San Miguel, autoridades de Fuerza Civil y policía del estado (pues en esta zona de Monterrey, la policía municipal, la Regia, por ley, no tiene acceso) capturaron al llamado Niño Sicario. Cargaba en una maleta armas, municiones y droga.

Abraham de 13 años y su acompañante José Luis Álvarez Torres de 34 fueron copados por los patrulleros. Por cargos de narcomenudeo, el mayor está preso en el penal de Topochico y el menor fue liberado 48 horas después luego que su madre comprobó su edad. Es juzgado en libertad. Agentes ministeriales del estado los relacionan con la banda de Los “Sinalocos”.

Bien, y de los burreros nos referimos a la dupla hombre animal que ha ayudado a poblar cerros como la indepe y colindantes como la Alfonso Reyes, La Risca y otros como La Campana.

Alrededor de 10 burreros trabajan diariamente subiendo y bajando las inclinadas escalinatas.

Los taxis llegan hasta que desaparece el asfalto y se empina el cerro. Surgen entonces los burros y las Big Colas, el papel higiénico y el resto del mandado se transfiere para lo que falta del camino a casa. Cinco y diez pesos el viaje de estos fortachones de cuatro patas.

Además de los víveres, históricamente han subido material de construcción, desde que era monte, el antiguo Barrio San Luisito. Donde en 1885 comenzaron a asentarse cantereros del estado de San Luis Potosí que construyeron el Palacio de Gobierno del Estado a 300 metros de aquí, cruzando el río Santa Catarina. En 1910, San Luisito se convirtió en la Independencia.

Don Didis ha conservado la tradición heredada de su abuelo. Su flotilla es de tres burros. Sus edades útiles alcanzan los treinta años, afirma.

“Hoy este Lucas Alazán descargó cemento para una ampliación de una casita en la cumbre, a unos 10 minutos”, asegura orgulloso Don Didis, quien menciona que su burro Lucas, a sus 20 años, llega a cargar 200 kilos con todo y el armazón. Y ahora baja por unos cartones de cerveza para llevar a un depósito.

Didis tiene 60 años, fuma tres cajetillas de cigarros al día y tiene condición física para unos 20 viajes diarios de subidas y bajadas, en ocasiones entre el fango.

No pierde sus poses de galán ante las féminas que lo observan amable y trabajador al igual que a su pareja de pezuñas, incansable.

La Independencia es sede de la Basílica de Guadalupe y su viacrucis monumental. La indepe parece revivir de aquel lustro infernal 2007-2012 en el que el terreno de las ancestrales pandillas como los Dragones y los Warriors, de piedras y quizá un revólver, de mota y tolueno, se convirtió en zona de guerra entre cárteles Zeta y Golfo, de Ak47 y granadas, de cocaína y ácidos. El crimen de arma blanca fue suplido por fusilamientos tipo paredón, como el de aquellos taxistas apenas a las 4:20 de la tarde en la pared de la secundaria.

Común imagen en la época de mayor índice de crimen en la colonia Independencia. Foto tomada el 28 de agosto 2012 a las nueve de la mañana.

Por momentos, los cárteles cambian de sede, los oficios varían, los altares a la llamada Santísima Muerte cambian, quizá al Scarface de Al Pacino.

Únicamente permanece el fervor masivo hacia la Virgen de Guadalupe de la mayoría avasalladora que es la gente buena de la indepe y algunos delincuentes.

Ah, y los nobles y legendarios animales domésticos de carga. Los burros y burreros, que en este crepúsculo del día, pastan de cara a la gran modernidad de Monterrey que no los hace sucumbir.

 La Independencia es semillero de músicos. Algunos profesionales y otros urbanos como estos jóvenes.

Comments

comments

enero 9, 2017

About Author

admin


LAGARTO NO. 10 (PDF)
LAGARTO NO. 10 (PDF)
Lagarto no. 6 (Pdf)
Lagarto no. 6 (Pdf)
lagarto no. 2 (PDF)
lagarto no. 2 (PDF)

http://www.lagarto.mx/googlebe20ba810f473c94.html

Lagarto no. 9 (PDF)
Lagarto no. 9 (PDF)
Lagarto no. 5 (pdf)
Lagarto no. 5 (pdf)
Lagarto no. 1 (PDF)
Lagarto no. 1 (PDF)
Lagarto no. 8 (PDF)
Lagarto no. 8 (PDF)
lagarto no. 4 (PDF)
lagarto no. 4 (PDF)
MÁS FOTOS
Lagarto no. 7 (PDF)
Lagarto no. 7 (PDF)
lagarto no. 3 (PDF)
lagarto no. 3 (PDF)
Sigue a LAGARTO
wordpress statistics