Un concierto para escuchar sin ver: Kase.O en Monterrey
MÚSICA

Un concierto para escuchar sin ver: Kase.O en Monterrey

Más de 2 mil 300 personas abarrotaron el concierto de Kase.O en Monterrey, que se llevó a cabo en el Escena el sábado 8 de abril

Por Homero Ontiveros

Fotos Gustavo Torres

El rap es vivencial y las experiencias no tienen pasaporte ni ciudadanía. Por eso muchas personas se identifican con un rapero como Kase .O que viene de un contexto muy diferente al nuestro.

El 8 de abril en redes sociales ya se rebasaba la expectativa de audiencia por dos noticias: la falsificación de boletos y el hecho de que el público estaba haciendo fila desde las 3 p. m. cuando el concierto comenzaba a las 8 p. m.

Los boletos para ver a Javier Ibarra, mejor conocido como Kase.O, se agotaron. La fila para pasar por el filtro de seguridad parecía interminable. Una bandada de aire caliente llegaba hasta la entrada principal como buscando un escape. “Prepárate para entrar al calor infernal”, comentó Gustavo Torres, fotógrafo local.

Más de 2 mil 300 personas esperaban a que saliera Kase.O, quien visitó la ciudad para promocionar su disco El círculo. El primero como solista, pues anteriormente se había hecho acompañar por la banda Magnetism Jazz.

Era imposible encontrar lugar adelante, así que varios optaron por verlo a distancia en la parte trasera del Escena. En ese momento la gente cobijaba a Momo, otro rapero español, que abre los conciertos de Kase.O además de tener varias intervenciones con él.

Era tanta la gente que solo se alcanzaban a ver las luces del escenario. Aún y cuando el espacio del Escena tiene un ligero desnivel que hace pensar que todos podían ver a los músicos, no ocurrió así.

Mujeres y hombres estaban sentados en los barandales, algunos incluso de pie tratando de alcanzar a ver y otros resignados a solo escuchar el concierto. Por lo menos podría ser una experiencia diferente.

A las 10 p. m. apareció Kase.O sobre el escenario y los gritos del público formaron una sola bienvenida.  El músico de Zaragoza, España, abrió el concierto con el Intro (El círculo) un tema donde Kase.O anuncia que está de vuelta y agradece a los que siempre lo han acompañado.

Los primeros seis temas salieron en el mismo orden que en el disco. A pesar de no tener mucho tiempo rondando este material (es del último trimestre del 2016), la mayoría del público conocían las rolas palabra por palabra.

La gente nunca dejó de responder cantando, bailando y moviendo los brazos. El sonido era impecable, a pesar de no traer banda sino solo un Dj.

En un momento Kase.O habló de la violencia que hay en el mundo. Mencionó los ataques a Palestina y Siria, pero dijo que México y Centroamérica no estaban distantes de ella e hizo un llamado de paz al que todos los asistentes respondieron gritando: ¡Paz!

El público esperaba los temas que pertenecen a la época de Violadores del Verso, agrupación de rap de la que formó parte Javier. Ninguna chavala tiene dueño, Pura droga sin cortar y Vivir para contarlo fueron algunas de las que sonaron.

Sin embargo, justo después de cantar La cúpula, algo sucedió. Terminó el tema y el silencio normal entre una canción y otra dejó de serlo cuando pasaron cinco minutos, luego 15, después 30 y nada sonaba, más que algunos tronidos provenientes de algún cable de audio.

Antes de eso la gente estaba feliz, no había ninguna sensación de tensión, al contrario, había pequeños grupos de personas que cantaban entre sí haciendo muecas, bailando con groove de rap, haciendo la noche suya.

Cuando vieron que el audio no regresaba y que nadie salía para decir que había un desperfecto, aprovecharon para tomar un poco de aire fresco en el patio que también era área de fumar.

Pasaron más de 30 minutos y la gente…¡no estaba molesta! Debido al largo espacio sin música algunos pensamos que el concierto sería cancelado, pero aún faltaban diez temas. El público no hizo ningún desastre. No gritó más allá del típico silbido. No se violentó ni se desesperó. Todos ahí estaban seguros de que Kase.O regresaría. No se preocuparon pensando que el show ya había terminado.

Después de 40 minutos el audio regresó. Kase O solo mencionó que después de unos problemas estaban listos para seguir. La gente parecía que solo había puesto pausa a la fiesta y estaba lista para darle play. El público era fiel.

Algunos temas que siguieron fueron Mazas y catapultas, Como el sol y Ballantains.

El que estaba ahí no era un público exclusivo del rap. Era una concurrencia formada con diversos colores y matices en un lienzo donde Kase.O lanzaba pinceladas líricas a diestra y siniestra. Era su público. Uno que pone atención a cada palabra y que está dispuesto a escuchar sin ver.

 

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abril 11, 2017

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