Crack a tu privacidad, hackeo en FAMUS
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Crack a tu privacidad, hackeo en FAMUS

Luego de diversas denuncias de hackeo por parte de estudiantes de la Facultad de Música de la UANL, es difícil sentirse seguro en el mundo virtual, pero aquí te damos unos consejos

Por Cuauhtémoc Zamudio III

Ilustraciones: Stephanie Rose

El 12 de junio del 2017, Selene recibió un mensaje en su inbox que llegó desde su propia cuenta de Facebook, como si ella misma lo hubiera escrito. Era una fotografía en la que aparecía desnuda. Al contarle lo ocurrido, a través de chat, a una amiga, esta le recomendó que cambiara la contraseña. Pero Selene recibió amenazas, otra vez por Facebook chat, que si se atrevía a cambiar la clave privada saldrían públicas otras imágenes íntimas de ella. Una vez más, otro mensaje llegó como si se lo enviara a sí misma: “¿Me vas a seguir ignorando?” También le hackearon sus cuentas de Gmail, Hotmail y Dropbox. Cada vez que las recuperaba, las volvía a perder.

El viernes 15 de junio pidió asesoría al Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León. La canalizaron a la Procuraduría General de Justicia del estado. Puso una denuncia en el Centro de Orientación y Denuncia 3 Monterrey Parque Alamey, donde le realizaron un dictamen psicológico. Ella entregó las contraseñas de sus cuentas hackeadas y presentó nombres de otras víctimas y evidencias. Sin embargo, hasta hoy no le han notificado sobre otros ingresos a sus cuentas, además, ninguna de las otras víctimas ha sido contactada.

Al investigar por su parte, Selene averiguó que el suyo no era un caso aislado. Ella actualmente es estudiante de segundo semestre en la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ahí descubrió que el hackeo a estudiantes era conocido por alumnado y profesores. Los primeros casos que encontró se originaron en el 2014.

Selene creó un grupo en Facebook llamado “Movimiento Estudiantil contra el hackeo en Famus”, luego de escuchar los rumores en su facultad sobre otras personas a las que les robaron fotos e información de sus cuentas en Internet. Al inicio era solo ella. Hoy, de los doce casos que lleva documentados, todas las víctimas son mujeres y 11 de ellas pertenecen a FAMUS y una a la Facultad de Artes Visuales.

El 23 de junio del 2017, llevó las evidencias a los directivos de la Facultad de Música para mostrar su preocupación. Luis Gerardo Lozano, coordinador general de dicha facultad, le afirmó que en la escuela comenzaron una revisión de las computadoras de la biblioteca. Y lejos de mostrar su apoyo, el 11 de julio, Lozano declaró al periódico El Norte: “Nos preocupa esta situación porque esta niña está desprestigiando a la facultad”. Tres días después, dijo para Reporte Índigo: “Se necesitan pruebas para poder actuar, no solo el dicho de una persona. No tenemos elementos para afirmar que algún alumno de aquí de la facultad lo hizo, y si lo hizo es una decisión personal, no es un asunto de la institución”.

Mientras tanto, las víctimas de este cyberbullying esperan una respuesta para no tener que vivir con miedo.

“Se minimizan este tipo de casos y no se ve el alcance a nivel psicológico y social que tienen las personas afectadas. Es un tema de género. Nos intentan amedrentar con cuestiones de sexualidad, apelando a la vergüenza”-, recalca Selene.

El último contacto que tuvo con la persona que la estaba hackeando fue el 18 de junio.  Recibió un mensaje de texto a su celular desde “http://mandarsms.net/”, una plataforma de Internet que permite mandar mensajes de forma anónima y gratuita.

Las víctimas no saben qué tanta información saben de ellas. O si el cyberbullying viene de una persona o de varias. Si es hombre o mujer. Pero aunque no se rinden y buscan la manera de hacer justicia, el sistema obsoleto mexicano pareciera que no es la respuesta.   

El Servicio de Investigación y Análisis de la Cámara de Diputados de México, en octubre del 2006 publicó la Regulación Jurídica de Internet, bajo la investigación de la maestra Elma del Carmen Trejo García. En este documento se exhibe la negligencia gubernamental en materia jurídica. Por falta de información, conocimientos y habilidades técnicas y jurídicas les es difícil atender esta problemática.

“Es claro que no hay un protocolo de acción al respecto y aunque la problemática es relativamente nueva, la tecnología avanza más rápido de lo que se puede pensar”, comenta Selene.

¿Y si me hackean?

Por Alma Vigil

El mundo de la tecnología es incierto e infinito. Cualquier cosa puede pasar. Alguien malintencionado, con conocimientos de este tipo, se convierte en un arma poderosa. Por eso hay que alzar los escudos y prevenir cualquier intento de hackeo en sus múltiples formas. Entrevistamos a Gerardo Elizondo, especialista en sistemas, quien comparte para Lagarto algunos tips de seguridad.

En el caso de la situación de FAMUS, Gerardo cree que es probable que en una o varias computadoras de la escuela se haya instalado un programa que roba información de quienes ingresen a sus cuentas en dichos equipos y son enviadas a un destinatario.

La facultad no necesita cambiar los equipos. Existen programas que funcionan como burbuja y los protegen. Lo malo es que también se puede hackear a través de una línea de Wi-Fi.

Recomendaciones:

  1. Cambiar las contraseñas cada mes y fortalecer las preguntas de seguridad. Para hackear se empieza a través de la información del celular, que es habitual que esté ligado a un email de Google. Así pueden acceder tanto a los archivos del móvil como de las cuentas y de las aplicaciones vinculadas.
  2. Leer las opciones de seguridad que ofrece cada plataforma. Cualquier plataforma tiene sus políticas de privacidad y seguridad. En caso de que hayas sufrido hackeo, debes tomar un screenshot y enviarlo a los correos proporcionados por cada aplicación.
  3. Identificar virus. Más de uno ha caído en esos videos de spam que circulan en las redes. Si alguien te envía un archivo que parezca sospechoso, pregunta antes de abrirlo, porque muchos son mensajes encriptados que te vulneran al hackeo.
  4. Lo mejor es la prudencia. No tiene nada de malo el sexting y tomarse fotos o videos en desnudo total o teniendo sexo. Sin embargo, hay que cuidar nuestra vida privada. Existen opciones como Snapchat o las historias de Instagram que borran tus publicaciones luego de 24 horas. Aunque tampoco son 100 por ciento seguras. 


 

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agosto 3, 2017

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